Adaptarse al cambio climático sale a cuenta

El cambio climático es uno de los mayores retos actuales de la humanidad. El cuarto informe del IPCC (Panel Intergubernamental d’expertos sobre el Cambio Climático) afirma que el calentamiento del sistema climático es ya una realidad, como evidencian los aumentos observados de la media mundial de la temperatura del aire y del océano, el deshielo generalizado de las nieves y los hielos, y el aumento medio mundial del nivel del mar.

Delante de este escenario generalizado de cambio climático y dado que los impactos ambientales, sociales y económicos previsibles son ya una evidencia, se están desarrollando políticas e iniciativas des de distintos países y organizaciones, a nivel internacional, nacional, regional y local orientadas a luchar contra este fenómeno. La acción contra el cambio climático combina dos frentes: la mitigación y la adaptación. Como es lógico y necesario, la mayor parte de los esfuerzos se han empleado, hasta ahora, en la lucha contra la mitigación del cambio. Sin embargo, conjuntamente con las políticas de mitigación, hace falta abordar preventivamente políticas de adaptación.

En 2014, surgió la iniciativa de ámbito europeo nombrada Mayors Adapt. Esta es una iniciativa de la Dirección General de Acción por el Clima de la Comisión Europea que se puso en marcha en el contexto de la estrategia de adaptación de la UE para tomar medidas de adaptación, con la finalidad de avanzar hacia la resiliencia del territorio.

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En el Libro Verde de adaptación al cambio climático del año 2007 se identifica una parte de Europa como una de las zonas más vulnerables al cambio climático, concretamente toda la cuenca mediterránea, debido al efecto combinado de un aumento de temperatura y una disminución de precipitaciones en zonas que ya sufren estrés hídrico. En el estudio realizado por la Dirección General de Política Interior de la UE «Regional Challenges in the Prespective of 2020«, de Abril del 2009, donde se evalúa y cuantifica la vulnerabilidad al cambio climático de las diferentes regiones europeas, Cataluña es considerada zona de vulnerabilidad media a los continuos incrementos de temperatura, y con vulnerabilidad alta ante los fenómenos meteorológicos extremos.

Hay una línea de subvenciones para entes locales de Cataluña para la realización de planes municipales o supramunicipales de adaptación al cambio climático.

Así pues, el territorio catalán está fuertemente expuesto a diversas consecuencias del cambio climático. Concretamente, y según el Informe sobre el Cambio Climático en Cataluña, describe que alguno de los impactos será la menor cantidad de precipitación media anual, con más sequías, un incremento global de las temperaturas y la mayor recurrencia de fenómenos extremos, como inundaciones y olas de calor (con todos los efectos indirectos asociados tales como un incremento en los episodios de fuegos forestales). Esto afectará tanto a la población como a las actividades económicas que se llevan a cabo, ya sea a la ganadería, la agricultura o el turismo. Una planificación de las acciones a emprender puede mejorar la capacidad de reacción y prever las consecuencias hacia las nuevas condiciones climáticas.

Desde la Oficina Catalana del Cambio Climático de Cataluña ya se ha avanzado mucho en este nuevo enfoque y ha redactado la Estrategia Catalana de adaptación al cambio climático ESCACC (horizonte desde 2013 hasta 2020). Por otra parte, desde la Oficina hay una línea de subvenciones para entes locales de Cataluña para la realización de planes municipales o supramunicipales de adaptación al cambio climático. Un documento que tiene por objetivo identificar los principales riesgos derivados de los efectos del cambio climático y establecer la estrategia y las acciones para adaptarse, minimizando los impactos indeseados, afrontando con garantías los efectos estimados del cambio climático y ahorrar al máximo económicamente y socialmente. Y es que hay que tener en cuenta que adaptarse sale a cuenta.