El cambio climático afectará negativamente a los bosques debido a su densidad y la disminución de precipitaciones

El Proyecto Life Clinomics llevó a cabo un nuevo curso para dar a conocer las oportunidades y los retos de la economía local y la sociedad para adaptarse al cambio climático

En el Museu Etnològic del Montseny de Arbúcies, se celebró el pasado 2 de julio, el curso «Gestión de la adaptación al cambio climático de los bosques», a cargo del proyecto Life Clinomics. Este, que está coordinado por la Diputació de Barcelona y que tiene como miembros la Cambra de Comerç de Barcelona, ​​sindicatos y otras instituciones públicas como la Oficina Catalana del Canvi Climàtic, se centra en la adaptación al cambio climático, con la premisa de que ya es una realidad y hay que hacer cambios para minimizar su impacto.

El curso comenzó con la presentación del proyecto Life Clinomics a cargo de Marta Cerdà, de la Cambra de Comerç de Barcelona y Anna Sanitjas, ingeniera de bosques de la Diputació de Girona, que expusieron el porqué, el cómo y los territorios que analiza este proyecto: Alt Penedès y las reservas de la Biosfera de las Tierras del Ebro y la del Montseny. Este proyecto Life incide en tres sectores económicos vinculados al medio natural y con vulnerabilidades y oportunidades significativas ante el cambio climático, como son el pesquero, el agroforestal y el turístico.

A continuación, la M. José González, de la Fundació Empresa i Clima, introdujo al público asistente a la temática del curso, haciendo pinceladas a aspectos clave para luchar contra el cambio climático. Trató sobre las emisiones directivas y emisiones difusas, que serán mucho más controladas con la nueva Ley Catalana de Cambio Climático, y las proyecciones climáticas sobre temperatura y precipitaciones. Puso especial atención a la consecución de los Acuerdos de París y el objetivo de 2050 en reducir hasta un 80% los gases de efecto invernadero en la Unión Europea, mediante estrategias de mitigación y adaptación.

Una vez terminada la introducción, tomó la palabra y hasta la finalización de la jornada, Mario Beltrán, científico del Centre de Ciència i Tecnología Forestal de Catalunya (CTFC), que comenzó hablando de los efectos del cambio climático en los bosques. Expuso el 64% del territorio catalán tiene masa forestal, que supone más de dos millones de hectáreas, y pese a que los bosques siguen creciendo, tienen un futuro dramático debido a la previsible falta de agua debido al cambio climático ya su densidad. Beltrán expuso que los bosques necesitan una buena gestión forestal con el fin de adaptarse a este cambio, y en ningún caso se pueden dejar abandonados. En este sentido, en Catalunya se encuentran una gran variedad de bosques estancados y con mucha competencia por el agua, a parte de una cantidad desorbitada de combustible. El ponente afirmó que los bosques necesitan una gestión multifuncional, para poder ligar su explotación, con la conservación y los valores ambientales y sociales que se desarrolla.

Beltrán continuó la jornada exponiendo medidas de gestión para la adaptación al cambio climático, considerando que primero hay que reducir las emisiones de carbono y luego buscar las fórmulas para fijarlas a los bosques. Estas fórmulas se basan en la adaptación de los bosques, con el fin de ser más resistentes, disminuir la vulnerabilidad y más resilientes, para sobrevivir y volver al estado anterior de una sequía o de un incendio. Por otra parte, se manifestó que cuando hay árboles que están en proceso de decaimiento, hay que gestionarlo a través del favorecimiento de los individuos sanos y eliminar la competencia. Por otra parte, también se trató sobre los tratamientos silvícolas y códigos de huesos prácticos, como sería la promoción de masas mixtas y diversidad de especies y la planificación forestal mediante cercanías.

El ponente expuso la finalidad del ORGEST (la Orientación de Gestión Forestal Sostenible de Catalunya) y la prevención de incendios. Destacó que la madera muerta se puede dejar en el bosque, ya que después de pasar unos meses, pierde la sustancia fina y no contribuye a la propagación de un incendio. Remarcó que los incendios se extinguen desde tierra, no con aviones, y tener un sotobosque bien gestionado incide directamente con la potencia de la incendio. Finalmente, para cerrar la parte teórica de la mañana, se pusieron sobre la mesa diferentes ejemplos de iniciativas para impulsar la producción y demanda de biomasa, como el Life Pinassa, Life Suber o Mix For Change. Beltrán sentenció que la demanda del producto de biomasa es la clave para activar la gestión, ya que el objetivo funciona si el ciclo es corto.

Por la tarde, a fin de concluir el curso, se hizo una visita de campo para conocer los casos de adaptación de bosques de castaños en el Macizo del Montseny. Con esta visita, se pudo comprobar in situ, una actuación de gestión forestal, a fin de conservar esta especie arbórea en el macizo.