La eficiencia energética acción principal de mitigación

El cambio climático es, en buena parte, consecuencia de un desarrollo económico y demográfico sin precedentes, que ha sido posible por el uso masivo y excesivo de los combustibles fósiles. La combustión de estos materiales genera unos gases que se emiten a la atmósfera generando el efecto invernadero y el calentamiento del planeta. El principal de estos gases de efecto invernadero (GEI) es lo que se conoce como dióxido de carbono (CO2). En Europa, el responsable del 80% de estas emisiones de GEI que se producen es a través del consumo energético (electricidad, gas, gasolina, gasóleo, etc.).

Teniendo en cuenta que se entiende por mitigación del cambio climático todas aquellas acciones orientadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las acciones de mitigación pasan, pues, por la reducción del consumo energético en todos los ámbitos.

La Comisión Europea en 2008 adquirió el compromiso de luchar contra el cambio climático y adoptó la Estrategia conocida como el 20/20/20. Los objetivos planteados fueron: reducir el 20% de las emisiones de GEI (gases efecto invernadero), incrementar en un 20% la eficiencia y ahorro energético y contribuir con un 20% la producción de energía con en energías renovables. Todo ello para el 2020. Más recientemente se ha reafirmado la lucha contra el cambio climático y ampliado los objetivos hasta reducir el 80% de las emisiones 2050.

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De esta estrategia nace el conocido Pacto de los Alcaldes y las Alcaldesas. Una iniciativa europea en la que participan las autoridades locales para la lucha contra el cambio climático aplicando en las ciudades el compromiso europeo de reducción del 20%, o más, de emisiones de GEI en su territorio. Para alcanzar este objetivo tan ambicioso, los entes locales deben redactar el Plan de Acción de Energía Sostenible (PAES), un documento estratégico de planificación energética local que incluye un inventario de las emisiones de gases de efecto invernadero del municipio y se definen las acciones necesarias para alcanzar los objetivos del Pacto de alcaldes.

Actualmente hay más de 6.850 ciudades europeas adheridas a esta iniciativa.

A pesar del cambio climático es una amenaza para todos nosotros, se puede percibir también como una gran oportunidad para solucionar los problemas de nuestro medio ambiente. Un uso más eficiente de la energía reduce el impacto del cambio climático, pero también ayuda a disminuir la contaminación atmosférica, a ahorrar agua, a gestionar mejor los residuos, a tener unas ciudades más tranquilas y, a menudo, supone también un ahorro económico.

Ahorrar energéticamente no conlleva una pérdida de BIENESTAR. Se puede seguir disfrutando de los servicios que proporciona la energía como luz, calor en invierno, refrigeración en verano, capacidad de desplazamiento, calor para cocinar, leer, equipos de música para escuchar música y aparatos para ver imágenes. Pero se puede ahorrar una cantidad de energía importante, y sobre todo puede cambiarse algunas de las formas de consumo. La clave para una buena calidad de vida será mantener el máximo de servicios finales con el mínimo consumo de energía, es decir, un máximo de eficiencia con un mínimo de impactos.