Los suelos agrícolas juegan un papel clave para la mitigación del cambio climático

En la sede del Institut d’Estudis Catalans en Barcelona, ​​el pasado jueves 7 de junio se llevó a cabo la jornada técnica «El carbono orgánico de los suelos agrícolas: una herramienta para la mitigación del cambio climático en Catalunya»

La jornada, cargada de expertos en la materia y con un numeroso público asistente, fue organizada por el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC)la Institució Catalana d’Estudis Agraris (ICEA)el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya, el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF)l’Institut de Recerca i Tecnologia Alimentàries (IRTA)el Centre Tecnològic i Forestal de Catalunya (CTFC), la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo (SECS) i con el patrocinio de Eurofins.

El objetivo de la jornada fue el de poner sobre la mesa la importancia de los suelos agrícolas como sumidero de carbono, el papel que juega en la mitigación del cambio climático y en las posibles actuaciones de futuro con el fin de incidir en la protección del suelo como recurso. Jordi Sala, presidente del ICEA fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes haciendo referencias a todas las cumbres, acuerdos y convenciones que se han ido realizando a lo largo de las últimas décadas para mejorar la calidad medioambiental del planeta. Destacó que actualmente el horizonte a conseguir es el objetivo 20/20/20 al año 2020: reducir los gases de efecto invernadero un 20%, ahorrar un 20% el consumo de energía mediante una mayor eficiencia energética, y promover las energías renovables hasta el 20%.

Seguidamente, tomó la palabra Iñaki Gili, de la Oficina Catalana del Canvi Climàtic (OCCC), que destacó la oportunidad de mitigación del cambio climático que tienen los suelos, como el almacén más grande de carbono terrestre. No obstante, añadió que las malas prácticas agrícolas como la sobrefertilización o una agricultura demasiado intensiva, provoca una degradación del suelo, hace que sea mucho menos productivo y disminuya la capacidad de absorción que tiene como sumidero de carbono, y como consecuencia , ayude a incrementar los efectos del cambio climático. Gili también hizo referencia a los acuerdos de París y en la iniciativa internacional «4%₀ (cuatro por mil)», que se basa en demostrar que la agricultura, especialmente los suelos agrícolas, pueden desarrollar un papel determinante para la seguridad alimentaria y el cambio climático. La iniciativa considera que con una tasa de crecimiento anual de reservas de carbono en el suelo de un 0,4% (un 4%₀ al año), permitiría detener el crecimiento de la concentración de dióxido de carbono a la atmósfera relacionada con actividades humanas. Cerró su ponencia opinando que se necesitan más mapas de carbono en el suelo, unos mecanismos normalizados de estimación de carbono y tener muy claro que las reducciones de carbono brillan para su inmediatez temporal.

A continuación, Emili Ascaso del Área de Recursos Geológicos del ICGC, presentó la Base de Datos y el Sistema de Información de los Suelos de Catalunya (el Portal Geoíndex), aparte de los servicios que ofrece este servicio público, como son la elaboración de mapas geológicos de diferentes puntos de la geografía catalana. Una vez terminado, tomó el relevo la Inmaculada Funes, del IRTA, que presentó el Mapa de carbono en los suelos agrícolas de Catalunya (0-30 cm). Detalló todos los pasos previos para llegar a la publicación del mapa digital, a través de una recopilación de stocks de carbono correspondientes a los primeros 30 centímetros de los suelos agrícolas, a partir de la información descriptiva y analítica de unos 7.000 perfiles de los últimos 35 años. Gracias a este mapa, se mejorará el conocimiento de las reservas de carbono orgánico en los suelos agrícolas de Catalunya y se podrán definir estrategias de mitigación del cambio climático relacionadas con la gestión agrícola y del paisaje.

Pere Rovira, jefe del Grupo de Suelos y Abonos del CTFC, explicó en su ponencia las dificultades y los retos de los stocks de carbono en los suelos. Destacó la gran cantidad de perfiles de stocks de carbono orgánico almacenados, pero muchos con carencias de datos esenciales que hacen que se descarten por el estudio. Cree que el origen de los datos es el factor limitante de la calidad, y por ello pidió unas bases de datos completas, extensas y actualizadas para que trabajar con condiciones y poder elaborar trabajos mucho más cuidadosos y fidedignos a la realidad. Concluyó que a pesar de que ya se publiquen mapas de secuestro de carbono, hay que mejorarlos día a día.

A continuación, José M. Alcañiz, investigador del CREAF, centró su ponencia en cómo secuestrar el carbono orgánico en el suelo. Alcañiz destacó que para llevarlo a cabo, es necesario mantener la agricultura de conservación, disminuir la sobrefertilización, conservar la reserva haciendo una buena gestión agrícola, ganadera y forestal, y plantearse la posibilidad del cambio de usos y cultivos del suelo. Aparte, incidió en que el suelo tiene una capacidad limitada de absorción de carbono y se puede llegar a saturar. Y finalmente para terminar la jornada, se desarrolló una mesa redonda sobre cómo el carbono orgánico del solos agrícolas es una herramienta para la mitigación del cambio climático. Diferentes expertos y representantes de empresas organizadoras de la jornada, respondieron preguntas de los asistentes sobre esta materia.